Detectar una amenaza antes de que provoque la degradación global del sistema
Las infraestructuras críticas y los sistemas de defensa están formados por múltiples elementos interdependientes: sensores, comunicaciones, sistemas energéticos, plataformas digitales, redes OT, dispositivos IoT y centros de control.
Un incidente puede comenzar como una alteración aparentemente menor en un sensor, un enlace de comunicaciones o un nodo concreto. Sin embargo, cuando esa alteración se propaga entre diferentes subsistemas, puede afectar a la estabilidad global, comprometer la continuidad operativa y dificultar la identificación del origen del problema.
El desafío de la monitorización consistió en detectar estos cambios tempranos dentro de una arquitectura compleja, diferenciando una variación puntual de una degradación persistente compatible con una amenaza ciberfísica o híbrida.
Durante la demostración se introdujeron alteraciones controladas en diferentes puntos del sistema:
- Manipulación de señales procedentes de sensores
- Incrementos anómalos de latencia
- Pérdida parcial de comunicaciones
- Comportamientos divergentes entre nodos
- Degradación de sistemas energéticos
- Interferencias y suplantación de señales
- Fallos simultáneos en subsistemas interdependientes
- Propagación progresiva de una anomalía por la red
