Comprender la evolución conjunta de una instalación de desalación formada por procesos interdependientes
Una planta desaladora funciona como un sistema complejo en el que captación, pretratamiento, bombeo, filtración, ósmosis inversa, almacenamiento, distribución y consumo energético están estrechamente relacionados.
Una variación aparentemente pequeña en presión, caudal, conductividad, consumo energético o rendimiento de una etapa puede no representar por sí sola una incidencia, pero su combinación con cambios en otros puntos de la instalación puede indicar el inicio de una degradación progresiva del funcionamiento global.
El desafío consistió en disponer de una visión que permitiera ir más allá de la supervisión individual de equipos y variables, interpretando cómo evolucionaba conjuntamente toda la red de desalación.
El objetivo fue facilitar la detección temprana de cambios persistentes, identificar áreas críticas y conocer dónde podía estar comenzando una pérdida de estabilidad antes de que se tradujera en una incidencia operacional o una reducción significativa del rendimiento.
