Comprender cómo se comporta el agua dentro de una instalación hotelera compleja
Un hotel turístico funciona como una pequeña red urbana. Habitaciones, piscinas, cocinas, jardines, lavandería, zonas comunes, depósitos, bombas y sistemas de climatización generan patrones de consumo muy diferentes a lo largo del día.
El reto no consistía únicamente en conocer cuántos litros de agua consumía el hotel, sino en entender cómo se distribuía ese consumo dentro de la instalación, cómo evolucionaba entre diferentes zonas y cuándo comenzaban a aparecer comportamientos anómalos.
Variaciones aparentemente pequeñas pueden estar relacionadas con fugas, consumos nocturnos inesperados, pérdida de presión, funcionamiento ineficiente de equipos o desequilibrios entre diferentes áreas del establecimiento.
El objetivo fue disponer de una monitorización capaz de ofrecer una visión estructural de toda la red de agua, detectar cambios persistentes y ayudar a identificar dónde estaba comenzando a producirse una desviación.

