Anticipar cambios en un entorno ambiental altamente inestable
La actividad volcánica genera un entorno de gran complejidad, en el que múltiples variables evolucionan de forma simultánea: concentración de gases, condiciones meteorológicas, dispersión atmosférica, comportamiento del terreno y exposición de zonas habitadas o infraestructuras sensibles.
En este tipo de escenarios, el desafío no consiste únicamente en recoger datos, sino en interpretar cómo cambian conjuntamente y detectar cuándo una alteración local puede estar señalando una degradación estructural del sistema ambiental.
El objetivo del proyecto fue disponer de una capacidad de monitorización capaz de integrar distintas fuentes, identificar zonas de mayor sensibilidad y anticipar situaciones de riesgo antes de que el impacto fuese evidente para la operación o la seguridad del entorno.
